De forma cotidiana damos por sentado que todas las personas utilizan WhatsApp, el servicio de mensajería omnipresente en casi todos los teléfonos móviles. Digo casi, porque suele haber excepciones por motivos personales o por hábitos propios. De hecho, se puede chatear desde Instagram o mandar mensajes directos en Twitter.
Algunos nuevos y otros que quedaron en el olvido, hay una oferta tal en este segmento que incluso se podría optar por una aplicación para cada contacto importante. Sin ir más lejos, aún utilizo BBM, el famoso chat canadiense que supo ser la opción predilecta de los usuarios de BlackBerry, que a la fecha ni siquiera es plan B de uso en su país de origen: ese particular privilegio lo tiene Indonesia.
WhatsApp es el chat más global de todos los servicios, y su protagonismo es exclusivo en América Latina. Junto con Facebook Messenger están en el 89% del ranking de los 168 países que analizó la firma Similar Web. Lo más interesante es ver qué usan en otros países.
En Japón reina Line, el chat que quiso ir más allá de sus fronteras e intentó hacer pie en la Argentina hace un par de años. Corea del Sur eligen Kakao Talk. Telegram es el preferido entre los iraníes y China es un mundo aparte: WeChat es el chat exclusivo en el gigante asiático.
Lo curioso es que, a la distancia, ya sea por un viaje de trabajo o placer, la opción predilecta para comunicarse era Skype, pero fue desplazado como la vía de contacto online por WhatsApp, que empezó como un simple chat para la mayor cantidad de modelos de teléfonos y ahora privilegia su disponibilidad en iPhone y Android con múltiples funciones, desde videollamadas hasta actualizaciones de estado al estilo Stories de Instagram.